EDUARDO BAYONA ESTRADERA

En portada, algunas de las cámaras y objetivos que empleo. Todas las fotografías, imágenes y textos publicados en este blog han sido disparadas, diseñadas y escritos por Eduardo Bayona Estradera.






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sábado, 27 de abril de 2019

DOS MINUTOS PARA VIVIR


Reflexión a las tres de la madrugada entre sueño y sueño.

Dos minutos para relajarse, para soñar, para vivir.
Dos minutos para despertar, para curar, para mirar,
Dos minutos para correr, para nadar, para volar.
Dos minutos para respirar, para beber, para comer,
Dos minutos para sentir, para oler, para tocar, para aportar, para llegar,
Dos minutos para escuchar, para corresponder, para hablar, para reír.
Dos minutos para besar, para dar, para susurrar, para tolerar, para saltar, para pasear, para agradar,
Dos minutos para leer, para escribir, para cultivar, para convivir, para ver, para acertar,
Dos minutos para viajar, para sumar, para unir, para dedicar, para obsequiar, para subir, para bajar, para asimilar,
Dos minutos para entrar, para brillar, para saludar, para lograr, para meditar, para comunicar, para salir, para estar.
Dos minutos para ser, para nacer, para haber, para triunfar, para poner, para nombrar, para consentir.
Dos minutos para aceptar, para mejorar, para saborear, para perdonar, para acoger, para mimar, para adivinar, para valorar.
Dos minutos para alegrar, para regalar, para sorprender, para calmar, para progresar, para permitir, para preferir,
Dos minutos para tranquilizar, para superar, para seducir, para sosegar, para sonreir. para complacer, para reposar.
Dos minutos para bucear, para nadar, para cantar, para brindar, para llamar, para respetar, para responder.
Dos minutos para bailar, para deleitar, para parar, para correr, para avanzar.
Dos minutos para enseñar, para querer, para sentir, para alimentar, para aprender, para cumplir.
Dos minutos para compartir, para acercar, para gustar, para amar.
Dos minutos para llenar, para prosperar, para repartir, para reconocer, para colmar, para jugar, para liberar.
Dos minutos sin pensamientos, sin dolores, sin rencores.
Dos minutos sin segundos, sin presiones, sin colores.
Dos minutos para levantar, para empezar, para socorrer, para rezar,
Dos minutos para lavar, para intentar, para descansar, para desnudar, para vestir, para admirar.
Dos minutos para elegir, para ganar, para interceder, para desear, para cambiar, para continuar, para endulzar.
Dos minutos para ayudar, para felicitar, para aliviar, para crecer, para cuidar, para limpiar.
Dos minutos para atender, para florecer, para contar, para arreglar, para soltar,
Dos minutos para creer, para criar, para crear, para entregar, para entender.
Dos minutos para ordenar, para iniciar, para iluminar, para estimular, para alimentar, para pasar, para inspirar.
Dos minutos para abrazar, para construir, para ceder, para sugerir, para confluir, para apoyar.
Dos minutos para concebir, para inspirar, para imaginar, para emocionar, para atenuar, para acceder, para adorar, para crecer.
Dos minutos para ayudar, para celebrar, para acompañar, para levantar, para sostener.
Dos minutos para dar gracias al Sol, al cielo y a las nubes.
Dos minutos para dar gracias al aire, al viento, al cierzo y a la brisa.
Dos minutos para dar gracias a la lluvia, los ríos, mares, océanos y manantiales.
Dos minutos para dar gracias a la tierra, a las montañas, los valles y continentes.





domingo, 10 de enero de 2016

CARTA A MI FUTURO, LA CAPSULA DEL TIEMPO

                     
                                                           Frontal de la carta.

Hace treinta años, el 4 de Mayo de 1986 el periódico EL PAÍS dedicó la revista semanal a las noticias y acontecimientos del decenio 1976-1986 para celebrar su décimo aniversario. 
En aquél momento tenía veintiseis años y se me ocurrió escribirme a mí mismo una carta al futuro, en la que saludaría a mi futura mujer y a mis futuros hijos.
Después lo pensé mejor, y me dije, "ya que envío algo al futuro voy a mandar algo más". Recuerdo que metí en una caja de cartón la carta, varias fotografías,  la revista de EL PAÍS Semanal, una cassette con una canción de cada uno de mis grupos favoritos, Genesis, Supertramp, Pink Floyd, Emerson, Lake & Palmer, The Beatles, The Rolling Stones, etc, alguna revista más, creo que de fotografía o de música, que eran las que compraba en aquél momento de mi vida.
Coloqué más objetos que no recuerdo, desde luego cosas de tamaño pequeño, algún coche de juguete o recuerdo de mi infancia.
La carta en cuestión, aunque es más bien un paquete postal, pesa dos o tres kilos y mide 4x30x40 cm, ha permanecido oculto en la silenciosa oscuridad del altillo de un armario de casa, de esos empotrados y abuhardillados que casi hacen tres metros de alto, entre cajas de juguetes antiguos, sacos de dormir, mochilas...
Se trata de una caja de cartón rígido y hermético. Adjunto unas fotografías del paquete.
El caso es que lo envié diez años al futuro, a 1996... y llegó el día, y me dije, "pues espero diez años más hasta el 2006"... y otra vez me alcanzó el futuro y llegó, aunque en 2006 los coches todavía no volaban como en "Blade Runner" y me dije, "voy a esperar diez años más"... y el futuro ya está aquí, como si fuera un viernes más, o una tarde de otoño.
Así que treinta años después... y antes de que me de un "algo" y no pueda volver a ver el contenido, el 4 de Mayo de 2016 abriré la carta que me envié a mí mismo hace tanto, tanto tiempo, casi una vida.
Seguiremos informando...

                                                  Parte posterior de la carta

P.D. -Tengo dos hijos que también tienen sendas "cartas al futuro" que escribí hace 15 años, con el cambio de milenio, y que deberán abrir cuando cumpla noventa años, o esperar a que los hubiera tenido, porque dudo mucho llegar al año 2049 con tan anciana edad.