EDUARDO BAYONA ESTRADERA

En portada, algunas de las cámaras y objetivos que empleo. Todas las fotografías, imágenes y textos publicados en este blog han sido disparadas, diseñadas y escritos por Eduardo Bayona Estradera.






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domingo, 16 de febrero de 2020

EL PANTANO DE MEZALOCHA EN 2020

                                                              Atardecer en el pantano
                                                                  El agua que no cesa
                                                                Flor de almendro
                                                      La sobradera en Febrero 2020
                                                             Camino del río Huerva
                                                             Panorámica del pantano
Azul y rojo, agua y arcilla

lunes, 12 de agosto de 2019

BARCELONA

   Puerto de Barcelona. Obviamente esta fotografía son dos negativos, uno el bolardo de amarre y el otro negativo son los barcos y el mar vueltos del revés.
Las Torres del Pilar. El mismo negativo expuesto dos veces en la ampliadora, una vuelto del revés.
Arboles en Erla. Típico contraluz. Se mide a la luz, osea las nubes, y los árboles salen subexpuestos y por lo tanto, negros.
El valle de los dioses. Una foto del desierto al atardecer.
El pantano de Mezalocha. Cuando está lleno, los dos árboles que hay se cubren hasta un metro.
Embalse de la Sotonera. Típica fotografía simétrica.




lunes, 20 de noviembre de 2017

BODEGONES EN EL DESIERTO


Zapatos y botas viejas encontrados al borde del desierto.
Cuántos kilómetros de caminatas, qué historias nos contarían si pudieran hablar...


Vaqueros planchados y lavados a la "piedra" listos para una excursión por los pantanos.


El reflejo del sol asoma en el cristal roto de una ventana que reposa en el desierto arrancada de la pared de una casa por jubilación y repudiada por la civilización.



Regreso a los orígenes. 
Al fin y al cabo, el cristal no deja de ser una mezcla de silicatos recalentados.


Botella de agua fagocitada por la tierra. ¡Qué sed debe tener!



jueves, 21 de noviembre de 2013

EL PANTANO DE MEZALOCHA EN VERANO



 
 
Aspectos diferentes del Pantano de Mezalocha en un día de verano. Y si queréis ver más fotografías del pantano, vais a esta direción de Panoramio o buscáis en Google Earth
41°25'18.57" N   1°04'33.22" O

jueves, 22 de marzo de 2012

PROXIMO DISCO DE VAM CYBORG



Como ya sabéis Vam Cyborg: Vicente Aguilera, Guillermo Aguilera, y yo, Eduardo Bayona, hemos retomado hace ya tiempo, la grabación del disco que quedó interrumpida por el fallecimiento de Jose Antonio Rodríguez, batería del grupo, hace ya más de un año y que se publicará, si nadie lo remedia, aproximadamente hacia Agosto de 2012. La fotografía es un collage que acabo de hacer, la montaña del fondo pertenece al embalse de Mezalocha.
Vam Cyborg ya está en la Wikipedia:

miércoles, 1 de septiembre de 2010

LA ULTIMA TARDE

LA ULTIMA TARDE
-No puedo más -dijo ella jadeando y desplomándose en la tierra arcillosa.
Sentada en el fondo seco de un pantano que cada día se hacía más pequeño, se apretaba el estómago con ambas manos intentando vomitar, cosa del todo imposible pues hacía meses que no hacía una comida decente. Se le juntaba el dolor de puro hambre con algo que le había sentado mal. Intentaba llorar pero ya no tenía ni lágrimas, solo gemía a cada respiración extenuada por las arcadas y meses de cansancio huyendo siempre de las calamidades que le procuraba la vida de un año a esta parte.
-Ya verás como dentro de un rato estás mejor -le tranquilizó él mientras le acariciaba el pelo apoyando la cabeza de ella en su pecho.
No soportaba verla así. Una vez más se mordió los labios en un ataque de rabia e impotencia. Intentaba consolarla cogiéndola por el hombro. Realmente estaba fastidiada. ¿Cuántos meses llevaban así? Se miró a sí mismo. Sus manos, sus piernas, los pantalones acartonados de sucios, las botas agujereadas... ¡Dios! La miró de reojo. Parecía un animal salvaje con un jirón de tela por vestido aunque conservaba intacto todo su atractivo físico. Ella, que había hecho de la elegancia y el glamour una forma de vida, siempre perfectamente vestida, arreglada, peinada, perfumada y ahora... siguió con el otro ojo escrutando el horizonte. Ya se había convertido en una costumbre. Había que estar alerta, el peligro acechaba en todas partes, animales rabiosos o, peor aún, personas hambrientas. El planeta, otrora bondadoso con el ser humano, le había procurado un paraíso donde vivir, crecer y alimentarse, pero algo había cambiado en sus planes, empezaron las sequías, las inundaciones, luego la tierra se volvió estéril, las cosechas maltrechas no llegaban ni a la milésima parte de lo que habían sido siempre, después vinieron las erupciones volcánicas, el cielo siempre gris y las catástrofes, maremotos, terremotos y para terminar, aparecieron las tormentas solares que acabaron con todo el soporte tecnológico al que el hombre tan bien se había acostumbrado. A la mierda la electricidad, internet, el transporte, la radio, los aviones, los trenes, la televisión... todo a la mismísima. Los gobiernos se vieron desbordados, al principio el ejército tomó el mando pero duró dos días. La población estaba henchida de rabia por lo que estaba ocurriendo, mientras los poderosos hacían acopio de todo lo que podían y más, abandonando totalmente a la población que se volvió completamente loca. Había que comer... a cualquier precio. Los saqueos, robos, incendios y asesinatos se convirtieron en el pan de cada día. Todo el mundo iba armado con lo que fuera. La gente huyó de las ciudades, en los barrios se formaron bandas organizadas que no respetaban nada. Imposible andar por las calles, el canibalismo era la única salida. En menos de un año las comunicaciones desaparecieron. Nadie estaba informado de nada. Era como estar otra vez en el siglo XV. Y lo peor era la comida. Todo estaba envenenado o era tóxico. Era como si el planeta estuviera harto y estuviera despachando al hombre. De alguna manera estaba convencido de que en el fondo era eso, la raza humana había tratado tan mal a su anfitrión que al final éste había optado por echarlo de casa. Y lo estaba consiguiendo. Las enfermedades infecciosas estaban acabando con la humanidad y con todos los seres vivos que le rodeaban, animales y plantas.
Se había quedado dormida en su regazo. ¡Dios! Recordó lo bien que habían estado siempre juntos. No les había faltado nunca de nada, habían estado viviendo como reyes. Y ¿sus amigos? ¿Qué habría sido de ellos? Tampoco sabía nada de sus padres ni de sus tres hermanos. Cada uno había tirado por un sitio.
Se estaba haciendo de noche y estaban delante de un pantano. Tenía tanto hambre que sería capaz de comer cualquier cosa. El instinto de supervivencia le ponía los nervios de punta, el hambre le irritaba. Se movió lentamente hasta dejar a su mujer tumbada. Le puso la mochila a modo de almohada y se acercó en dirección al crepúsculo y a unos olivos raquíticos que había cerca. Aún quedaban algunos frutos pequeños pero todavía carnosos. Probó una oliva. Estaba un poco amarga. Bueno, realmente estaba muy amarga, pero era comestible. La masticó un poco temeroso de su toxicidad y al rato la escupió. Por si acaso, empezó a recolectar olivas metiéndoselas en los bolsillos de la chaqueta, probablemente no hubiera nada más comestible en varios kilómetros a la redonda. Había tanto silencio que daba miedo. No se oía nada. Ni grillos ni pájaros, hacía tiempo que habían desaparecido. Solo había visto cerca del río una nube de mosquitos gigantes que realmente le había preocupado, pero gracias a los dioses ya no había habido otro encuentro. Lo que sí se oía de vez en cuando era algún buitre acechando en las alturas, que como buen carroñero había subsistido a la hambruna.
Volvió a tener esa sensación, era como un dèja-vu, como cuando llegaba el otoño, una tarde cualquiera de octubre notaba que el color de la luz era distinto, un olor diferente en el aire, era una percepción de ningún sentido en especial y de todos a la vez. El otoño ya estaba aquí. Volvía a presentirlo: se estaba acercando el final. Iban a morir muy pronto. Cada vez la llamada era más fuerte y más nítida. Al principio se le ponía el pulso en las sienes, pero lejos de ser un estado de ansiedad o de pánico, casi era un desahogo, en definitiva, suponía la salvación. Esa idea le tranquilizaba, pronto se acabaría todo ese sufrimiento. No esperaba nada "del otro lado de la vida", sólo un fundido a negro, como en el cine, pero casi lo estaba deseando, total no iba a enterarse. No estaba seguro de considerarse un privilegiado por saber el momento en el que iba a morir, pero por otra parte, así se hacía a la idea. Solo lo sentía por ella. Había llegado a un estado de "apatía por impotencia para seguir vivo". Sonaba a diagnóstico médico. No es que quisiera tirar la toalla, es que presentía que iba a pasar. Ese era su último atardecer, la última vez que vería el sol y la vida, o lo que quedaba de ella...
-Tú también lo presientes ¿verdad? -dijo ella cogiéndole la mano.
-¿El qué?
-Que esto se acaba ya.
-¿Qué quieres decir? -dijo él haciéndose el despistado.
-Vamos... se te nota en la cara.
-No te entiendo.
-¿Tu también presientes que vamos a morir hoy, verdad?
-...Verdad. -dijo él tras unos interminables segundos de reflexión y un larguísimo suspiro de pura ansiedad.
-Casi lo estoy deseando -dijo ella con los ojos llorosos y un nudo en la garganta. -Vivir así es una agonía. Acabemos con esto, mierda.
El asintió abrazándola con delicadeza.
-Sólo... espero que sea rápido, -se atrevió a decir sorprendido de sí mismo, él que había sido siempre un hombre de muy pocas palabras.
Estaba tan cansado, pensó, que "si apareciera ahora mismo una manada de lobos hambrientos", sería incapaz de moverse, pero tenían que buscar un abrigo, no podían quedarse ahí a la intemperie con ese viento que empezaba a barrerlo todo.
El sol, que hacía ya un año y gracias a las explosiones volcánicas que se habían sucedido por todo el mundo una tras otra como una traca final, lucía triste como una bombilla de quince vatios, comenzaba a ocultarse definitivamente tras una escarpada montaña que se cernía sobre ellos. El vendaval ya era insoportable. Recordó que por ahí cerca había un abrigo.
-¿Vamos? Hay una pequeña cueva ahí delante a la izquierda.

 * Continuará



miércoles, 25 de agosto de 2010

jueves, 19 de agosto de 2010

AMANECER EN MEZALOCHA




Este tranquilo aspecto ofrece Mezalocha a las seis y media de la mañana. Si al paseo le añadimos el Cascanueces de Tchaikovsky que era lo que escuchaba mientras plantaba el trípode para hacer las fotos el resultado es una delicatessen.

jueves, 5 de agosto de 2010

LA NUBE SORPRENDIDA

Esta nube aparentemente lenticular y noctámbula fue sorprendida por la diosa Aurora mientra reposaba cándida y rojiza debajo de la estrella polar (si amplías la fotografía verás que es la única estrella que no sale movida por el movimiento de rotación de nuestro planeta). Bueno, me habéis pillado, en realidad no es la bella diosa Aurora, ya que el sol no suele salir por el Norte, si no el resplandor de la ciudad de Zaragoza.

miércoles, 4 de agosto de 2010

LA VIA LACTEA

Este es el aspecto que presentaba hoy a las 0,00 horas la Vía Láctea en el cielo de Mezalocha.

domingo, 25 de julio de 2010

CORTADO CON ESTRELLAS EN MEZALOCHA

Fotografía disparada ayer a las once de la noche en el pantano de Mezalocha, con una cámara réflex SLR Canon colocada en un pesado trípode anti-viento Manfrotto, un objetivo Canon de 15mm "fish eye" f.2.8, enfocado en posición manual a infinito y con una exposición de 30 segundos y a una sensibilidad de 100 ISO. Si picas en la foto y la ves en grande apreciarás todas las estrellas que aparecen entre las nubes.

sábado, 3 de julio de 2010

SURREALISMO EN LOS AÑOS OCHENTA

Esta película en stop motion la grabé en Mezalocha hace veintisiete años. La canción que suena también es mía. Se titula Robot Dancing.
 

miércoles, 26 de mayo de 2010

EL CAÑONCITO COLORADO DE MEZALOCHA

A diferencia del Gran Cañón del Colorado (USA), el Cañoncito Colorado se encuentra a las afueras de Mezalocha, yendo por el camino del cementerio. Se trata de un pequeño accidente con hundimiento del terreno que es bastante poroso por esa zona y está formado principalmente por arcillas. También hay quien dice que abajo hay un gusano gigante (como los de la película Dune) que tiene cientos de años y que mantiene la boca abierta ocupando toda la grieta. Al parecer se alimenta de ovejas, perros excesivamente ladradores, ratoncillos curiosos, pájaros sin GPS y niños despistados de día. Por la noche fagocita murciélagos sin descanso, ya que este gusano dispone de un inhibidor de señales que anula los ultrasonidos emitidos por los alados y nocturnos bichos dejándolos totalmente desprovistos de referencia alguna. Cuando se cansa se va a otra grieta cercana (el Cañoncito Verde) que debe su nombre a que está inundado de vegetación.

lunes, 29 de marzo de 2010

EL FONDO DEL PANTANO DE MEZALOCHA

 
Cuando baja el nivel del agua en el pantano de Mezalocha el fondo de barro se seca cuarteándose, es entonces cuando nos dejamos ver los que vivimos por allí. El de detrás es mi papá.

lunes, 15 de marzo de 2010

LAS OVEJAS QUE SE ESCONDIAN ENTRE LAS ROCAS DEL PANTANO DE MEZALOCHA

Hasta ciento treinta ovejas fotografié el otro día en el pantano de Mezalocha. Al parecer iban a merendar camino de Ayles. Si no es porque llevaba el teleobjetivo ni las veo, porque se confundían con las rocas.

sábado, 13 de marzo de 2010

martes, 9 de marzo de 2010

LA OVEJA NEGRA DE LA FAMILIA (PANTANO DE MEZALOCHA)

Aquí tenemos a la conocida como la oveja negra de la familia. Suele ser distinta, rara, diferente, tiene gustos dispares con los de su alrededor y eso sí, va siempre de negro. La oveja de la fotografía acabó siendo lo que siempre soñó: una bonita bufanda.