En portada, algunas de las cámaras y objetivos que empleo. Todas las imágenes, fotografías y dibujos de este blog han sido disparadas y diseñados por mí.




lunes, 15 de febrero de 2010

EL BEJUCO LLORON


En los días de lluvia las hojas de algunas enredaderas se ponen nostálgicas y sujetan las gotas como si fueran sus propias lágrimas adoptando la forma de un corazón para demostrar al mundo en general la entropía que las caracteriza. Melancólicas, sensibles y susceptibles, si se acerca uno lo suficiente a veces se las oye suspirar y si escuchan música clásica se encogen y sueñan al tiempo que aprietan sus zarcillos y raíces abrazándose más, si cabe, a quien o a donde estén sujetas.

Basta que una sola hoja se ponga triste para que todas sus hermanas, la enredadera entera, asuma el mismo aspecto. Son muy influenciables y si oyen gritos o discusiones de los seres humanos se ponen mustias en cuestión de minutos.

No obstante, cuando cesa la lluvia y sobre todo si sale el arco iris, tienen la extraordinaria destreza de cantar de alegría adoptando un aspecto brillante y lustroso, como si fueran vestidas para ir a la ópera. El timbre y la cadencia de sus voces es muy similar al canto de las ballenas.

Las avispas se sienten atraídas por estas hojas, por eso veranean en ellas hasta que llega el frío. Suelen ser refugio de animales, no solo toda clase de insectos, sobre todo los mencionados himenópteros, si no pequeños pájaros, roedores e incluso gatos. Dada la intrincada y exuberante forma de sus tallos y por su crecimiento tan desmesurado como vertiginoso, pueden llegar a rodear árboles en un abrazo, -letal en ocasiones-, simplemente robándoles la luz, trepando incluso en las ciudades, atrapando edificios, cuyos habitantes se ven a la vez influenciados por el estado de ánimo de esta planta de humor variable.

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